A nivel mundial se concluye que existe un consenso generalizado sobre la complejidad y casi imposibilidad de definir con precisión absoluta y unívoca el concepto de Calidad de la Educación en general y de la Calidad de Educación Superior en particular, sin embargo de este inconveniente y a la relatividad con la cual se la pueda definir, se reconoce la posibilidad de construir los rasgos y características esenciales con los cuales se podrían identificar una Educación Superior de calidad, para lo cual necesariamente se deberán considerar los siguientes aspectos:

- Influencia del Contexto Histórico, Geográfico y la Cultura Institucional, este aspecto es de particular trascendencia por las diferencias notables de los Sistemas de Educación Superior, por ejemplo: la Educación Superior de los países desarrollados y América Latina.

- La Vinculación con el entorno social, productivo y científico, como mecanismo idóneo de actualizar permanentemente los referentes científicos, sociales, institucionales y laborales de las actividades Institucionales.

- La concepción de modelos educativos y el desarrollo de los procesos enseñanza-aprendizaje, en cuanto a la organización curricular, los estudiantes, la participación docente calificada, las habilidades y competencias desarrolladas, el avance cultural.

- El desarrollo de la investigación socialmente válida y su posterior transferencia.

- La gestión, organización y utilización de recursos de apoyo a las funciones sustantivas de la Universidad.

Una vez incluidos los elementos mencionados, se pueden establecer algunas aproximaciones sobre la calidad:

Es un proceso dinámico, una construcción social, en permanente evolución y cambio, relacionada con la Idoneidad, pertinencia social y grado de cumplimiento de los fines y propósitos de las Instituciones de Educación Superior, la Responsabilidad social y administración eficiente de los recursos; la existencia de adecuados mecanismos de planificación, evaluación y ejecución de actividades, y un liderazgo proactivo.

La responsabilidad social y el grado de cumplimiento de los fines, se relaciona directamente con el ejercicio pleno de la autonomía universitaria.

Podemos concluir que la calidad de la Educación Superior está vinculada al cumplimiento con cierto grado de idoneidad de las funciones esenciales de las diversas Instituciones de Educación Superior, esto es a la formación de Recursos Humanos, Investigación y Extensión, así como la responsabilidad social por la administración de los recursos públicos , sus procesos , el impacto de sus acciones y sus productos en el ámbito de su influencia.

Sobre la base de la generación y aprendizaje del conocimiento, la investigación y transferencia científica y tecnológica, y la Extensión se entrelazan los conceptos de unidad en lo singular, lo particular y lo universal.

Sin embargo, alcanzar, mantener y/o mejorar esta calidad dependerá estrechamente de una evaluación y de una regulación de carácter permanente y sistémico. Lo anterior supone la construcción y/o existencia de una cultura de la planificación, la evaluación, de la autorregulación y de la autonomía, la responsabilidad y la rendición de cuentas.

En esta perspectiva, un mecanismo de aseguramiento de la calidad se relaciona con la evaluación de los resultados y los rendimientos de los procesos.

El aseguramiento de la calidad está relacionado con la gestión, la dirección, la participación de todos y cada uno de los actores de los distintos procesos: educativo, administrativo, financiero, de planeación, gestión y dirección, vinculación con el entorno inmediato y con los ámbitos internacionales, sustentados en una filosofía, con valores compartidos, eticidad, en donde los actores reconozcan en su actitud colaborativa y en sus funciones, una cultura organizacional, en donde calidad, eficiencia, eficacia, participación de los actores-integrantes, procesos, servicios y productos se conciben integralmente.

La Evaluación como mecanismo de aseguramiento de la calidad se relaciona con la gestión, la dirección, la participación, la discusión, la filosofía, los valores, la ética y la cultura organizacional, y tiene como referente la eficiencia y la eficacia de los actores del proceso, de los procesos, de los productos y servicios y del sistema integral.

Además, el aseguramiento de la calidad (calidad social), está relacionado con el reconocimiento, construcción, reproducción y difusión de principios y conocimientos universales, en donde, las especificidades del contexto inmediato en el que se actúa (ambiente o entorno), constituyen también la esencia del quehacer de las Instituciones de Educación Superior, al cual deben ofrecer respuesta para modificar sus condiciones de vida y bienestar.

Se denomina autoestudio o evaluación interna al proceso sistemático mediante el cual una persona o grupo examina y valora sus procedimientos, comportamientos y resultados para identificar que requiere corregirse o modificarse. Es un proceso participativo interno que busca mejorar la calidad. Da lugar a un informe escrito sobre el funcionamiento, los procesos, recursos, y resultados, de una institución o programa de educación superior. Cuando la autoevaluación se realiza con miras a la acreditación, debe ajustarse a criterios y estándares establecidos por la agencia u organismo acreditador.

La acreditación se define como el proceso para garantizar la calidad de una Institución o de un programa educativo. El proceso es llevado a cabo por una agencia externa a las instituciones de educación superior, en el caso del Ecuador es el CONEA. La acreditación o certificación reconoce la calidad de los programas o de la institución acreditada.