La Educación Superior a nivel mundial se encuentra sujeta a enormes presiones, tanto de factores externos como internos, lo cual origina conflictos organizacionales de distinta índole y genera desconfianza en algunos sectores sobre la real capacidad de las Instituciones de Educación Superior para generar conocimientos a través de sus procesos educativos e investigativos, así como también cuestionan la capacidad y eficiencia con la que administran los recursos de los que disponen, situación crítica si se trata de instituciones públicas, ya que en el caso particular del Ecuador, un elevado porcentaje de los recursos económicos son asignados por el estado.

En el Ecuador los actores sociales que ejercen presión son : el Estado como principal organismo de financiación, el sector empresarial que demanda cierto tipo de perfil humano y recursos tecnológicos, los estudiantes, como los actores de mayor importancia, que pretenden una formación y una acreditación que los posicione mejor en el mercado laboral, como principal exigencia, y la sociedad en su conjunto que demanda una mayor participación de la universidad en la solución de diversas problemáticas sociales.

La Constitución de la República vigente desde el año 1998, consagra la obligatoriedad de las Instituciones de Educación Superior de la rendición social de cuentas a través de un organismo autónomo de Evaluación y Acreditación, que coordinará actividades con el Consejo Nacional de Educación Superior, CONESUP.

La Ley Orgánica de Educación Superior, que entró en vigencia el 15 de Mayo del año 2000, recoge la disposición constitucional y ratifica el establecimiento del Sistema Nacional de Evaluación y Acreditación, con la creación de un organismo autónomo denominado Consejo nacional de Evaluación y Acreditación, CONEA.

Los cuerpos legales mencionados facultan al Sistema de Evaluación para evaluar y acreditar a las Instituciones de Educación Superior y sus Programas.

En este contexto, es necesario aprovechar la existencia de los procesos de evaluación para realizar un diagnóstico de la situación universitaria actual, conocer el resultado, la pertinencia e impacto de las acciones de las universidades, conocer sus avances científicos y tecnológicos, ¿cómo se administran y emplean sus recursos?, identificando sus niveles de eficiencia y eficacia, y sobre la base de esta información, diseñar y operar los cambios que permitan reorientar las actividades de cada institución, para así responder a las demandas sociales con pertinencia y responsabilidad.

Resulta evidente que una evaluación de políticas, acciones y resultados, apunta a introducir los cambios necesarios en las instituciones de educación superior del país, pero estos no serán posibles sino existe un liderazgo férreamente comprometido para efectuarlos.

Dicho de otro modo la información generada en los procesos de evaluación, debe transformarse en acciones positivas y deben impulsar un cambio cultural de las instituciones de educación superior, que solo será posible si el liderazgo y gerencia de cada institución demuestran con hechos su voluntad de hacerlo.

En la Universidad Agraria del Ecuador, los directivos liderados por su rector Ingeniero Jacobo Bucaram Ortiz se inscriben en la línea de pensamiento de aquellos que reconocen como ideología que los principios filosóficos de la evaluación educativa apuntan como propósito final a mejorar la calidad de vida del ser humano, y que, su uso racional impulsa el bienestar colectivo, al mejorar la calidad de los servicios educativos, entendiendo que la ruta crítica que tienen que atravesar los pueblos para alcanzar el desarrollo es la educación.

Considerando que a partir de la creación de la institución en el año de 1992, se han impulsado una serie de acciones encaminadas a establecer una oferta educativa de calidad y pertinencia, para dar respuesta a la demanda de la colectividad ecuatoriana de capacitación y profesionalización de talentos humanos, cuyo ejercicio profesional se relaciona con la utilización productiva racional y la preservación de los recursos naturales renovables del país, el día Viernes 1 de Junio del año 2007, la Universidad Agraria del Ecuador, suscribió un Convenio de Cooperación con el Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior del Ecuador, CONEA.

El objeto del mencionado convenio es desarrollar acciones de cooperación entre las dos instituciones suscriptoras, con el propósito de lograr una exitosa realización de la autoevaluación institucional con fines de acreditación en la Universidad Agraria del Ecuador.

Para lograr esto, los directivos de la Universidad Agraria del Ecuador, consideran que es necesario identificar los elementos y variables internas y externas que posibiliten mejorar la comprensión de sus acciones e impactos, para sobre esta base emprender acciones correctivas o de fortalecimiento.

Por tanto, asumen con enorme responsabilidad el compromiso de gestionar proactivamente el proceso de Autoevaluación Institucional, impulsando la participación y colaboración de los diferentes estamentos que la integran, facilitando para ello los recursos que sean necesarios.

Además, consideran que los resultados de la Autoevaluación Institucional son un mecanismo válido para impulsar acciones que mejoren la calidad, no solo de su oferta académica sino en general de todas las actividades que desarrolla, lo cual generará diversos beneficios para la institución, sus integrantes y la colectividad.

Para lo cual reconocen a la Universidad Agraria del Ecuador, como un ente sistémico, complejo, abierto, dinámico, y con un alto grado de interacción entre sus elementos internos y un entorno caracterizado por la rápida y continua evolución de los referentes de sus acciones, como son: el conocimiento científico disciplinar, los aspectos sociales, institucionales y laborales.

Los directivos de la Institución reafirman la necesidad de fortalecer y consolidar un Sistema permanente de generación y análisis de información que oriente acciones de mejoramiento continuo, que permitan a futuro: maximizar el uso de sus recursos, generar y establecer indicadores de calidad de la gestión, unificar normas y procedimientos, generar fundamentos para una administración académica exitosa, y rendir cuentas a la sociedad.

Por otra parte, reconocen que es necesario planificar y organizar la utilización de los recursos institucionales que se asignarán para desarrollar el proceso de Autoevaluación , en torno a un modelo y metodología de análisis de las características institucionales.