Durante un Congreso que se desarrolló en la Universidad Agraria del Ecuador, el Ing. Víctor Gutiérrez, desarrollista especies menores D2 de la empresa Imvab S.A.S., ofreció una conferencia sobre la importancia de la bioseguridad en las granjas avícolas.

Riesgos

Durante su intervención, explicó los riesgos que representa la acumulación de gases amoniacales en los galpones, destacando que el amoníaco (NH3), generado principalmente por la descomposición de las excretas en condiciones de humedad y temperatura elevadas, es uno de los contaminantes más nocivos para la salud de las aves y, en consecuencia, para la producción avícola.

Señaló que la exposición a este gas afecta las mucosas digestivas, respiratorias, oculares y la piel, y que en las aves puede ocasionar problemas como conjuntivitis, pododermatitis, daños en las vías respiratorias y alteraciones en la absorción de nutrientes, debilitando además su sistema inmunológico.

El especialista recalcó que las lesiones provocadas por el amoníaco en la tráquea hacen que los pollos sean más susceptibles a infecciones bacterianas, virales o micóticas, muchas veces irreversibles.

 Asimismo, explicó que factores como la densidad de aves en los galpones, la reutilización de la cama sin un tratamiento adecuado, la deficiente ventilación y un mal manejo de la dieta son determinantes para la acumulación de este gas.

Recomendaciones

Entre las recomendaciones compartidas, subrayó la necesidad de un adecuado manejo de la alimentación con probióticos para mejorar la salud intestinal, la implementación de rutinas estrictas de limpieza y desinfección, el control de la temperatura y la ventilación en las instalaciones, así como la aplicación de métodos efectivos para el tratamiento y reutilización de la cama.

Por otro lado, explicó que el control del amoníaco debe iniciarse desde la recepción de los pollitos, asegurando desde el primer momento las condiciones ambientales apropiadas.

De no hacerlo, ningún tratamiento posterior, ni químico ni médico, podrá corregir los daños causados. Con este aporte, el Congreso reafirmó la importancia de la investigación y la capacitación continua en el sector avícola, impulsando prácticas responsables que garanticen tanto la productividad como el bienestar animal.